Rehacer una web es de las decisiones que más miedo dan. Tu web actual quizá no sea bonita, pero hoy te trae visitas, llamadas o pedidos. Y la web nueva, por muy buena que sea, empieza sin nada si no la preparas bien.
La buena noticia: casi todo lo que se pierde al rehacer una web se pierde por descuido, no por mala suerte. Se pierde porque cambian las direcciones y nadie avisa a Google, porque desaparecen textos que traían visitas o porque alguien deja una casilla marcada el día del cambio. Todo eso se puede evitar.
Esta guía recorre el proceso entero, en orden. Si prefieres que lo haga otra persona, rehacemos tu web sin perder lo que ya funciona y nos encargamos de cada paso de abajo. Y si prefieres hacerlo tú, aquí tienes el mapa completo.
Por qué se pierde posicionamiento al rehacer una web
Google no posiciona "tu web" en abstracto. Posiciona direcciones concretas (URLs), cada una con su texto, sus títulos y su historia. Cuando rehaces la web, tocas esas cuatro cosas a la vez:
- Cambian las direcciones.
tuweb.com/servicios-reformaspasa a sertuweb.com/reformas/. Para Google, la primera ha desaparecido y la segunda es una página nueva sin historia. Si nadie le dice que son la misma, las visitas de la primera se pierden. - Desaparece contenido. Al rehacer, se tiende a "limpiar": quitar entradas del blog, fusionar páginas, recortar textos. Pero justo esa entrada antigua que nadie mira puede ser la que más visitas trae.
- Faltan redirecciones. Es el fallo más caro. Cada dirección antigua que acaba en un error 404 es una puerta cerrada para el visitante y una señal negativa para Google.
- Cambian los títulos y las descripciones. Son lo que ves en el resultado de Google. Si un título que funcionaba se sustituye por otro más "creativo", puede bajar el número de clics sin que nada más haya cambiado.
- La web nueva es más lenta. Un diseño con más efectos, más imágenes pesadas o más plugins puede cargar peor que la anterior. La velocidad es un factor de posicionamiento y, sobre todo, de que el visitante se quede.
- Quedan etiquetas técnicas mal puestas. La más típica: la web de pruebas se publicó con la casilla de "no indexar" y esa casilla viaja a la web definitiva. Google deja de mostrarla y nadie se da cuenta hasta que llegan las quejas.
Ninguna agencia puede prometerte que no vas a notar ningún movimiento. Lo que sí está en tu mano es no cometer los errores que provocan las caídas gordas y vigilar la web después para corregir a tiempo. De eso va el resto.
Antes de tocar nada: la checklist previa
El trabajo importante se hace antes de diseñar la primera pantalla. Dedícale un día entero, porque ahorra semanas después.
1. Mira qué páginas te traen visitas de verdad
Abre Google Search Console (si no la tienes, créala hoy: necesita tiempo para acumular datos y los datos de antes del cambio ya no se pueden recuperar después). En el informe de rendimiento:
- Elige el periodo más largo que te deje, hasta 16 meses.
- Pulsa en Páginas y ordena por clics.
- Exporta la lista.
Esa lista es tu tesoro. Las páginas de arriba no se tocan o se tocan con mucho cuidado: mismo tema, misma dirección, texto igual o mejor. Mira también las consultas con las que te encuentran, porque son las palabras que tu texto nuevo tiene que seguir diciendo.
2. Haz el inventario de todas las direcciones actuales
Search Console solo te enseña lo que trae visitas. Necesitas además todas las URLs que existen hoy. Sácalas de tres sitios y júntalas en una hoja de cálculo:
- El mapa del sitio actual (
tuweb.com/sitemap.xml). - Un rastreo de la web con una herramienta gratuita como Screaming Frog (su versión gratuita llega a 500 direcciones).
- La lista de Search Console de antes.
Añade una columna con el tráfico de cada una. Con esa hoja decides, página a página, qué se queda, qué se fusiona y qué se elimina de verdad.
3. Decide qué direcciones se conservan
La regla es simple: si una dirección funciona, no la cambies. Cambiar /contacto/ por /habla-con-nosotros/ porque suena más moderno es un coste con beneficio cero. Cuando conservar la dirección es posible, es siempre la mejor opción, porque no hay nada que redirigir.
Las que sí tengan que cambiar, anótalas con su nueva dirección. Esa lista será el mapa de redirecciones del siguiente apartado.
4. Haz una copia de seguridad completa
Antes de empezar, copia de seguridad de archivos y de base de datos, y comprueba que se puede restaurar. Una copia que nunca has abierto es una esperanza, no una copia. Tienes el método en copias de seguridad de WordPress.
5. Mide cómo estás antes
Apunta, con fecha, cuatro datos de la web actual:
- Clics e impresiones del último mes en Search Console.
- Posición de las 10 o 15 búsquedas que más te importan.
- Número de páginas indexadas.
- Velocidad en móvil (la prueba gratuita de PageSpeed Insights vale).
Sin esa foto de "antes", dentro de un mes no sabrás si lo que ves es normal o es un problema. Es la parte más aburrida y la que más se olvida.
Redirecciones 301: cada dirección vieja a su página nueva
Una redirección 301 es un aviso permanente: "esta página se ha mudado a esta otra dirección". Con ella, el visitante llega a la página correcta sin darse cuenta y Google entiende que la página nueva sustituye a la antigua y deja de mostrar la vieja.
Estas reglas evitan los errores típicos:
- De página a página, no todo a la portada. Mandar cien direcciones antiguas a la home parece cómodo, pero Google lo trata casi como un error: el visitante buscaba una cosa concreta y le das otra. Cada dirección vieja va a la página nueva que trata lo mismo.
- Siempre 301, no 302. La 302 dice "es temporal" y Google puede seguir fijándose en la dirección antigua.
- Sin cadenas. Si
/ava a/by/bva a/c, cada salto añade espera para el visitante y trabajo para Google. La vieja debe ir directa a la definitiva. - Si una página no tiene equivalente, no inventes uno. Si de verdad ya no existe nada parecido, es mejor que devuelva un 404 o un 410 limpios que una redirección forzada a algo que no tiene que ver.
Se prepara con una tabla sencilla:
| Dirección antigua | Dirección nueva | Tráfico mensual |
|---|---|---|
/servicios-reformas | /reformas/ | alto |
/contacto.html | /contacto/ | medio |
/blog/post-12 | /blog/como-elegir-suelo/ | bajo |
/oferta-2019 | se elimina (410) | ninguno |
En WordPress se aplican con un plugin de redirecciones (aquí tienes cómo hacer redirecciones 301 en WordPress) o directamente en el servidor, y el servidor es la opción más limpia y más rápida cuando son muchas. Un ejemplo para Apache o LiteSpeed:
Redirect 301 /servicios-reformas https://tuweb.com/reformas/
Redirect 301 /contacto.html https://tuweb.com/contacto/
Redirect 301 /blog/post-12 https://tuweb.com/blog/como-elegir-suelo/
Cómo comprobar que funcionan
No te fíes de abrir tres en el navegador. Comprueba todas las de tu tabla. Para una sola, con la terminal:
curl -sI https://tuweb.com/servicios-reformas | grep -iE "^(HTTP|location)"
Tiene que devolverte 301 y, justo debajo, la dirección nueva en location. Para la lista entera, un bucle sobre un fichero con las direcciones antiguas. El -L sigue las redirecciones hasta el final y %{num_redirects} cuenta los saltos: lo que quieres ver es un 200 y un solo salto en cada línea.
while read url; do
echo "$url -> $(curl -sL -o /dev/null -w '%{http_code} saltos:%{num_redirects} destino:%{url_effective}' "https://tuweb.com$url")"
done < antiguas.txt
Revisa que ninguna acabe en 404, que ninguna necesite más de un salto y que ninguna vaya a la portada por descuido. Con Screaming Frog puedes hacer lo mismo en modo lista y exportar el informe.
Mantén dominio, títulos y descripciones
Tres cosas que, si puedes, no cambias:
- El dominio. Mantener
tuweb.comevita el cambio más peligroso de todos. Cambiar de dominio es otra operación, con su propio procedimiento en Google, y solo se hace si hay una razón de negocio de peso. - Los títulos de las páginas que traen visitas. Es lo que ve el usuario en Google. Si funciona, cópialo tal cual a la web nueva. Si lo quieres mejorar, hazlo después, de uno en uno, para saber qué efecto tiene cada cambio. Aquí tienes cómo escribir títulos y descripciones.
- Los textos principales. Se pueden reescribir, pero con cuidado: conserva los temas, las palabras con las que te encuentran y la profundidad. Una página que pasa de 800 palabras útiles a 120 "más limpias" suele bajar.
El diseño es lo que más libertad tiene para cambiar. Es lo que ven tus clientes y lo que menos afecta a cómo te ve Google, siempre que el contenido y la velocidad se mantengan.
Trabaja en una copia aparte: tu web actual sigue online
Rehacer la web encima de la web en producción es la forma más segura de perder visitas: durante semanas el visitante ve una obra a medias.
Lo correcto es construir la nueva en un entorno aparte (lo que se llama una copia de pruebas o staging) mientras la web actual sigue funcionando y vendiendo. Tu negocio no se entera de nada hasta el día del cambio.
Dos precauciones con esa copia:
- Que Google no la vea. Ponle contraseña de acceso. Si Google indexa tu copia de pruebas, tendrás contenido duplicado y direcciones raras compitiendo con tu web real.
- Que la marca de "no indexar" no viaje. En WordPress se activa en Ajustes → Lectura → Disuadir a los motores de búsqueda de indexar este sitio. Es lo primero que se marca en la copia y lo primero que se tiene que desmarcar el día del cambio. Es el fallo más repetido que existe y el más silencioso.
En esa copia también pruebas las redirecciones, la velocidad y los formularios, sin prisa y sin público.
El día del cambio: un momento tranquilo y todo preparado
Con la web nueva terminada y las redirecciones probadas, se elige el momento. Un buen momento es el que menos visitas y menos ventas tiene en tu negocio: un martes por la noche suele ir mejor que un viernes por la tarde. Y no es el día para improvisar ni para llegar justo antes de una campaña.
La secuencia, resumida:
- Última copia de seguridad de la web actual, por si hay que volver atrás.
- Publicar la web nueva y activar las redirecciones.
- Desmarcar el "no indexar" y comprobar que ya no está.
- Revisar el
robots.txt, que no bloquee nada que debería leerse. - Comprobar la tabla de redirecciones entera, no una muestra.
- Enviar el mapa del sitio nuevo en Search Console.
- Probar lo importante a mano: formularios, teléfono, carrito, correos de aviso.
Si hay que cambiar de servidor, el cambio que hace que tu dominio apunte al servidor nuevo (el DNS) se hace al final y no al principio. El detalle, con los comandos, está en migrar WordPress sin downtime ni perder posiciones.
Qué vigilar en las primeras semanas
Es normal ver movimiento. Google necesita tiempo para releer la web y asentar cada página. No te asustes con una bajada leve los primeros días, pero no mires y te quedes tranquilo: hay que vigilar.
Los primeros días, cada día:
- Errores 404 nuevos en Search Console (informe de Páginas). Mira cada uno: si la página tenía visitas o enlaces, falta una redirección; si era una página que decidiste eliminar, es lo esperado.
- Que las páginas importantes siguen indexadas.
- Que los formularios y el teléfono funcionan y llegan los avisos.
Las primeras semanas, una vez por semana:
- Clics e impresiones frente a la foto de "antes".
- La posición de tus búsquedas clave.
- Velocidad en móvil frente a la medida inicial.
- Páginas que han salido del índice o que Google ha decidido no indexar.
Cómo leer lo que veas:
- Una bajada pequeña y repartida que se recupera en pocas semanas suele ser el reajuste normal.
- Una página concreta que cae y no vuelve apunta a algo concreto: contenido recortado, título cambiado, redirección mal puesta. Mírala por separado.
- Una caída general y brusca el primer día suele ser técnica (el "no indexar", el
robots.txt, redirecciones que no funcionan) y se arregla rápido si se detecta pronto.
Por eso la foto de "antes" importa: sin ella, cualquier número parece bueno o malo según el humor.
Migrar desde Wix u otras plataformas cerradas a WordPress
Es el caso donde más sorpresas hay, porque en una plataforma cerrada la web vive dentro de la plataforma y no la puedes llevar como un paquete.
Lo que se puede conservar:
- Los textos y las imágenes. Se copian, normalmente a mano o con una herramienta de importación según la plataforma. Para una web de pocas páginas, a mano suele ser lo más fiable.
- El dominio, si es tuyo. Si lo registraste a través de la propia plataforma, hay que desbloquearlo y gestionarlo con calma (un traslado de dominio puede tardar días).
- Los títulos y las descripciones, copiados de la configuración SEO de cada página.
- Las direcciones, en gran parte. Algunas plataformas usan prefijos propios en sus direcciones (por ejemplo, Wix suele colgar el blog de
/post/). En WordPress puedes reproducir esa estructura en los enlaces permanentes o redirigir cada una a la nueva.
Lo que no se conserva tal cual:
- El diseño y las plantillas. Son de la plataforma. La web se rediseña en WordPress, aunque puede parecerse mucho a la actual.
- Las aplicaciones propias de la plataforma (reservas, tienda, formularios, chat). Hay que sustituirlas por equivalentes en WordPress y comprobar que hacen lo mismo.
- Las estadísticas internas de la plataforma. Exporta lo que puedas antes de irte.
- Las redirecciones que tuvieras configuradas en la plataforma. Dejan de funcionar cuando el dominio apunta a otro sitio, así que hay que recrearlas en el servidor nuevo. Mientras dure la migración, mantén la web antigua viva hasta que el dominio ya apunte a la nueva.
La lógica es la de toda esta guía: inventario, tabla de redirecciones, copia aparte, cambio tranquilo y vigilancia. Si dudas entre ambas plataformas, aquí tienes la comparativa de Wix o WordPress.
Cuándo NO hace falta rehacer la web
Muchas webs que "hay que rehacer" en realidad tienen un problema más pequeño y más barato de arreglar. Antes de embarcarte, comprueba si lo tuyo es esto:
- Va lenta. La causa habitual no es el diseño, son los plugins que sobran, las imágenes sin optimizar o la falta de caché (la memoria que evita que la web se reconstruya entera en cada visita). Todo eso se corrige sin tocar una sola dirección. Empieza por por qué tu WordPress va lento, por reducir el impacto de los plugins, por optimizar las imágenes y por elegir bien la caché.
- Solo quieres que se vea más moderna. Muchas veces basta con cambiar el tema o rehacer la portada y dos o tres páginas, manteniendo las direcciones y los textos.
- Te ha fallado una cosa concreta (el formulario, el móvil, un plugin). Se arregla esa cosa.
Rehacer compensa cuando la base está agotada: tecnología que ya no se actualiza, una estructura que no se puede ampliar o una web que no refleja lo que vendes hoy. Si dudas, empieza por una auditoría SEO de la web actual: te enseña qué está fallando de verdad antes de decidir nada.
Resumen en diez pasos
- Exporta de Search Console las páginas que traen visitas.
- Haz el inventario de todas las direcciones actuales.
- Conserva todas las direcciones que puedas.
- Haz una copia de seguridad y comprueba que se restaura.
- Apunta cómo estás antes: clics, posiciones, velocidad.
- Construye la web nueva en una copia aparte, con contraseña.
- Prepara y prueba la tabla de redirecciones 301, página a página.
- Elige un momento tranquilo para el cambio y desmarca el "no indexar".
- Envía el mapa del sitio nuevo y revisa errores 404 cada día.
- Compara con la foto de "antes" durante las primeras semanas.
Si prefieres que lo haga otra persona
Nada de esto es magia, pero sí es mucho trabajo repartido en pasos que no se pueden saltar, y es fácil que uno se quede a medias entre otras tareas. Si no quieres ser tú quien lo lleve, rehacemos tu web sin perder lo que ya funciona: medimos lo de antes, construimos la nueva aparte, ponemos las redirecciones y la vigilamos después del cambio. En esa página tienes el detalle de lo que incluye y lo que cuesta.
¿Y si tu WordPress lo lleváramos nosotros?
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