Configura
tu copia.
Elige el tamaño y quién se encarga de qué. El precio va delante, sin letra pequeña, y el montaje va incluido siempre.
¿Qué tamaño necesitas?
Depende de cuánto ocupa lo que copias y de cuántas versiones antiguas quieres poder recuperar. Si dudas, elige y luego lo ajustamos: cambiar de tamaño no te obliga a empezar de nuevo.
¿Quién vigila que la copia llega?
La copia aterriza en nuestro almacenamiento, así que podemos comprobarlo desde nuestro lado sin entrar en tu servidor ni instalarte nada. Da igual dónde lo tengas alojado.
¿Probamos que restaura?
Una copia que nadie ha restaurado nunca es una promesa, no un respaldo. La restauramos de verdad en un entorno aparte y te contamos cómo fue.
¿Quién lo devuelve a su sitio?
Puedes restaurar tú, que no cuesta nada porque la copia es tuya. Y si prefieres que lo hagamos nosotros, sale de una bolsa de horas: por debajo de 30 minutos no se cobra, así que recuperar un fichero suelto no te va a costar una factura. Esto es pago único y va aparte de la cuota.